Por esas cosas horribles de la vida, pocos días después de diagnosticarme el cáncer, mi ex esposo fue diagnosticado con un cáncer de piel localizado en la oreja. Hoy -miércoles 12-01-2011- lo operaron. Mientras escribo está en la sala de recuperación y sus hijas -y yo- pendientes de él.
Lamento mucho el trago amargo que les ha tocado vivir a mis dos niñas. Por nada del mundo quisiera que pasaran por esto. ¡Han sido tan valientes las dos! Pero no es el tipo de valentía que quiero para ellas. Se merecían menos dolor o que la vida lo hubiera dosificado mejor y no todo en un solo trago. No tengo palabras para describir lo que siento por ellas un día como hoy y quisiera pedirles disculpas por hacerlas pasar por este camino de cardos y de chumberas y no por el de rosas que les prometí.
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