miércoles, 12 de enero de 2011

EL CÁNCER DE MI EX ESPOSO

Por esas cosas horribles de la vida, pocos días después de diagnosticarme el cáncer, mi ex esposo fue diagnosticado con un cáncer de piel localizado en la oreja. Hoy -miércoles 12-01-2011- lo operaron. Mientras escribo está en la sala de recuperación y sus hijas -y yo- pendientes de él.

Lamento mucho el trago amargo que les ha tocado vivir a mis dos niñas. Por nada del mundo quisiera que pasaran por esto. ¡Han sido tan valientes las dos! Pero no es el tipo de valentía que quiero para ellas. Se merecían menos dolor o que la vida lo hubiera dosificado mejor y no todo en un solo trago. No tengo palabras para describir lo que siento por ellas un día como hoy y quisiera pedirles disculpas por hacerlas pasar por este camino de cardos y de chumberas y no por el de rosas que les prometí.

MI CÁNCER y YO

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Como muchos ya saben, sufro un cáncer de seno grado III, bastante agresivo según uno de mis médicos. El tumor es grande y se extiende hasta las axilas causándome dolor en mi brazo izquierdo. Comencé la quimioterapia -en un hospital de A Coruña- el 05-01-2011 y las reacciones no se hicieron esperar. En vista de que a veces tengo días en que me siento muy mal, he decidido dar a conocer este blog a un grupo muy reducido de personas, elegidas por diferentes motivos. Tal vez a unos les interese saber de mí, tal vez a otros no. Yo deseo dejar un registro de lo que me está sucediendo. No puedo saber ahora si estas memorias me pueden ser útiles con el tiempo. Mi experiencia me dice que lo único que permanece intacto en la memoria es lo que queda escrito. Por lo tanto, voy a hacerle caso a mi experiencia.

Escribo desde hace más de treinta y un años y todo lo traduzco en palabras. Dar a conocer este blog entre el grupo de personas seleccionadas es la manera que he encontrado para contar -sólo una vez- sobre el tratamiento y el cómo me siento. Enviar e-mails personales se me ha puesto muy difícil ya que aquellos días en que me siento muy mal no tengo deseos ni de encender mi ordenador. Lo que antes me resultaba muy sencillo, ahora es muy cuesta arriba. ¿Quién me hubiera dicho que llegaría un día en el que escribiría haciendo un esfuerzo sobrehumano? Es que si me lo hubiesen dicho, no me lo hubiera creído.

Este blog no tiene la intención de llegar a un público masivo como ocurre con mi otro blog, que la mayoría de ustedes conocen. Esto es algo muy íntimo que no necesito que trascienda más allá de lo necesario. Ahora, si a una ONG de cáncer de seno, a un médico o a alguien interesado en el cáncer de seno le interesan mis reflexiones, pueden usarlas como mejor les parezcan, sin dar mi nombre. Por primera vez en mi vida soy anónima y quiero que ese anonimato se respete. Mis razones tengo para expresar ese deseo.

Si les apetece, les sugiero guardar este blog. Es casi la única manera de que ustedes sepan cómo transcurren los días de quien padece esta enfermedad y está luchando para intentar superarla. La otra vía es la telefónica y a pesar de lo normal que se nos antoja hablar por teléfono cuando estamos sanos, al estar enfermos apenas provoca hablar.

Gracias a los que continuamente escriben para saber de mí. Pido disculpas por no responder de forma personal como quisiera y como se lo merecen. Algunos de esos mensajes llegan de gente a la que quiero mucho -son mis amigos incondicionales. Ellos saben bien quiénes son- y me duele no tomarme un tiempo para escribirles con el afecto de siempre y con el agradecimiento que les guardo. 

Por todo lo anterior existe este blog, este Diario de mi Seno Rojo.